sábado

¿Cuál es la realidad?


Cuando nos conectamos con planos sutiles, los seres que vienen a nuestro encuentro lo hacen siempre en un estado de paz, y, a menudo, percibimos su sonrisa. 

Estar en paz y sonreír son acciones propias de estados que se dan cuando existe una genuina conexión con la realidad, porque justamente la realidad no es la que estamos acostumbrados a ver permanentemente, en la cual nuestros estados anímicos fluctúan y por momentos se tiñen de emociones negativas. 

¿Cuál es la realidad, entonces, si no es la que experimentamos a diario? Es aquella en la cual podemos sentir la conexión con todos los Seres del Universo, que incluyen los distintos planos de existencia, y a su vez percibimos la expansión de nuestro corazón. 

Un claro ejemplo para distinguir la realidad ¨real¨ de la que no lo es, lo podemos experimentar al ver qué sentimos frente al fallecimiento de un ser amado: Sufrir su ausencia, temer lo que sucede o incluso enojarnos por su partida, da cuenta de que ¨esa¨ no es la realidad. En cambio, el hecho de poder tener un armonioso intercambio con quienes han partido de este plano físico, y sentir paz, sí lo es. 

Esta diferenciación puede ayudarnos a entender que en la mayor parte de los casos, no es la realidad la que estamos experimentando, sin embargo pasamos muchos años o incluso muchas vidas, creyendo que sí. Si alguna situación nos perturba la paz, frenemos nuestra ira a tiempo y tomemos consciencia de que ¨esa¨ no es la realidad. 

¿Por qué creen que las imágenes de los Seres elevados las percibimos irradiando paz? ¿Acaso piensan que se esfuerzan para manifestar ese estado, tal como a veces nos esforzamos para sonreír en una foto? No. Simplemente están en conexión con la realidad. 

Entonces, para finalizar, tengamos en cuenta lo más importante: 

La vida se vive de otra manera cuando logramos tomar consciencia de cuál es la realidad. 




viernes

Conectarse con el Alma

Joseph, mi abuelo materno al cual no llegué a conocer en esta vida, estaba nuevamente presente en mis percepciones.
En los últimos meses él aparecía en mis meditaciones para comunicarme mensajes o bien para pedir mi ayuda.

En un instante se me presentaron sus experiencias dolorosas vividas en la Primera Guerra Mundial.

- ¿Cómo has hecho para sobrevivir en la guerra? - le pregunté intrigada.

- Me conecté con mi interior, con mi alma. Cuando lo que acontece en el exterior es tan diferente a nuestra esencia, sólo podemos vivir si logramos estar en comunión con nuestro espíritu.

- Pero fueron 4 años - le dije- habrás sentido que eran interminables...

- Sólo cuando no estaba en conexión, sí, claro. Recuerda que cuando estás conectada a tu alma, el tiempo y el espacio no existen, por lo que pueden pasar siglos y no lo notas.

Me dejó pensando...

Luego agregó:
- ¿Me recuerdas?

Su pregunta me hizo revisar uno por uno a cuanto ser yo conocía en esta vida, con la ilusión de que alguno de ellos fuera él. Pero no... ¿Quizás estaba en mí su misma alma? Sentí la necesidad de que fuese así... pero la certeza absoluta de tal cuestión no me llegó... sin embargo su pregunta me hizo viajar en el tiempo...

EL ALQUIMISTA: Analisis, personajes, argumento, enseñanza, y másAmbos estábamos en Teherán. Por aquél entonces solíamos ir con frecuencia a ver a un señor, un verdadero Alquimista que estaba en un local donde trabajaba con mezclas químicas, y preparaba pociones para sanar el cuerpo y elevar el alma. No era muy conocido en el lugar, más bien acudían a él sólo quienes querían recordar de qué se trataba la verdadera Vida. El Alquimista explicaba una y otra vez con paciencia  y sabiduría, que cuando los seres humanos nos desconectamos de nuestra esencia, comienzan a aparecer ante nuestra percepción otras realidades que muestran un entramado muy complejo, difícil de desentrañar. Cuanto más nos aferramos a comprender o a juzgar lo exterior, peor se vuelve la cosa, porque empezamos a observar cómo se hilvanan cientos de experiencias que se acoplan a la primera, y multiplican una energía que al alejarse de la nuestra, terminan destruyéndola o al menos, invisibilizándola, al punto tal que perdemos totalmente la noción de nuestra misión en la Tierra.

En ese instante pude comprender cómo mi abuelo Joseph había podido sobrevivir a la guerra. Y no sólo eso: también sentí qué es lo que cada uno de nosotros debía hacer en forma inmediata para ¨volver¨ a vivir en la Nueva Tierra.

Mr Filant y la Aldea

Había una vez un señor llamado Mr Filant, que le decían así porque alguien (no se sabe quién) lo consideraba un filántropo. Mr Filant viajaba en un lujoso avión rumbo a una aldea que se destacaba por su belleza sin igual. Él llevaba orgulloso un televisor portátil, porque sabía que en esos lugares la única diversión era la naturaleza. En esa aldea nadie conocía los televisores, por lo que quedaron impresionados. Al ver semejante cuestión, Mr Filant, en un acto de pura bondad, decidió encargar 27 televisores para que cada familia de aldeanos pudiese disfrutar del propio.
Ellos estaban asombrados ¡no era habitual que un extranjero entregase, sin pedir nada a cambio, un regalo de tal envergadura! Evidentemente, Mr Filant era un ser fuera de lo común.
Luego de una semana casi todos los aldeanos se conectaron en forma permanente a tal adelanto, dejando atrás la labor en plena naturaleza, por lo que Mr Filant descansó tranquilo. Los televisores disponían de tres canales que los aldeanos cambiaban como si fuese un juego y de paso para corroborar que la información fuese coincidente. Canal tras canal mostraba cómo era el mundo, las costumbres de los demás lugares y los avatares propios de cada región.
Mr Filant era un poco amigo del dueño de un canal, pero del otro también, incluso del tercero. A pesar del esfuerzo económico, los 3 dueños nunca podían costear completamente el mantenimiento de sus canales, por lo que Mr Filant, en un acto de arrojo, y como era solidario, decidió ayudarlos con grandes sumas de dinero a cambio de que ellos transmitiesen en sus canales toda aquella información que Mr Filant consideraba valiosa. Ellos gustosos obedecieron sabiendo que esa clase de decisión era más que importante para progresar.
Los aldeanos observaron en las pantallas cómo se empezaba a desatar una gran tormenta de bichos espantosos en el otro lado del mundo, pero, como era ¨el otro lado¨, no le dieron importancia. Cambiaron de canal y allí notaron que la tormenta se acercaba, ya estaba a medio camino de alcanzar la aldea. En el cielo no se veía nada que anticipase tal cuestión, sin embargo, ellos empezaron a agradecer tener televisores que les previniesen de semejante tormenta. Cada día prendían los televisores y veían que más cerca estaba la terrorífica tormenta de bichos espantosos que atacarían a cada ser viviente arrebatándole su espíritu hasta dejarlo sin aliento.
Los aldeanos pidieron ayuda a Mr Filant, quien los miró de reojo como quien se anticipa a tal pedido. Él tenía la solución a todo, y eso era lo que los aldeanos necesitaban en ese momento. Mr Filant sacó de su bolsillo un artefacto extraño con el que se comunicó directamente con un amigo que vivía a miles de kilómetros y que fabricaba equipamientos-atrapa-bichos-espantosos. Era único en el mundo con ese don, por lo que en los 3 canales empezaron a mostrarse cientos de notas periodísticas explicando cómo había hecho ese equipamiento extraordinario y la necesidad urgente de proveer a cuanto habitante terrestre hubiese. Además, ese equipamiento poseía un casco especial, con el cual se lograría borrar por completo toda huella mnémica referida a la tormenta de bichos espantosos, porque se empezó a rumorear que, si a alguien le quedaba un simple rastro de recuerdo, los bichos podrían multiplicarse infinitamente, y eso sería verdaderamente terrible.
Mr Filant, al ver que los aldeanos sólo poseían la tierra y sus frutos (y que de dinero no sabían nada) les prometió que, para ayudarlos, les compraría un equipamiento-atrapa-bichos-espantosos a cada uno, con su correspondiente casco-olvidador. Fue un gran anuncio que recibieron los aldeanos y quedaron muy aliviados.
No pasaron ni cinco días, y los equipamientos completos ya estaban siendo distribuidos entre los aldeanos, quienes, felices, tuvieron la intención de elegirlo gobernador o rey del lugar.
Sin embargo, en esa aldea había 2 personas que, como no conocían el idioma de los demás, no se preocuparon por ver esas noticias televisivas, y por supuesto, fueron relegados por el resto que, además, no les compartieron el equipamiento-atrapa-bichos-espantosos ¡ni el casco-olvidador!
En las pantallas televisivas ya se mostraba cómo se acercaba a pasos agigantados la tormenta terrible, aunque el cielo no daba cuenta de ello. -Este cielo que nosotros vemos nos está engañando - decían- la verdad está en la televisión, porque los 3 canales dicen lo mismo. Y seguro que nuestro cielo oculta la verdad, y eso es muy peligroso, no debemos mirarlo nunca más.
Corrieron a ponerse el equipamiento porque ese era el magistral consejo en las 3 pantallas televisivas, y, mientras Mr Filant hacía las valijas para retornar a su hogar, ellos le agradecieron por tan inmenso trabajo que había hecho en tan poco tiempo de estadía en esa aldea.
Resultó que como ya estaban con el atuendo incorporado, comenzaron a sentir un cosquilleo en el cerebro, y todos, confiados lo atribuyeron al proceso olvidador, por lo que sabían que, si la tormenta se aproximaba, nadie recordaría los tremendos efectos, y eso significaba, nada menos, que salvar sus vidas. Pasaron varios días, y ellos cumplieron, nadie se sacó el equipamiento especial, mucho menos el casco olvidador, a diferencia de las 2 personas que nunca habían entendido el idioma de los canales ni se habían puesto semejante equipamiento. Fue extraño para estos 2 aldeanos relegados, mirar cómo, de a poco, el resto de la aldea se estaba volviendo más y más autómata, hasta que con el correr de los días, y lentamente, los vieron morir, uno tras otro. Mr Filant se enteró por casualidad de esta situación tremenda, y decidió viajar para regresar a la aldea, que, lamentablemente ya no tenía la vitalidad de los aldeanos trabajando felices. Mr Filant quiso ayudar, como siempre lo hacía, y llevó un medicamento novedoso a cinco de ellos, que prácticamente agonizaban. Pero ¡qué extraño! pareciera que ese remedio aceleró su pésimo estado.
Mr Filant tomó la difícil decisión de hacerse dueño de la aldea, porque, en definitiva, él recordaba que había trabajado intensamente para ayudar al progreso.
Los dos relegados, que no se habían enterado de tales cuestiones, eran los únicos aldeanos que seguían vivos, disfrutando del lugar, y ni siquiera recordaban las acciones de Mr Filant, o si lo recordaban, no le guardaban rencor, porque sabían que los enojos sólo hunden a las almas.
Y, cosa extraña, Mr Filant, no llegaba a percibirlos, aunque los dos aldeanos estaban muy vivos, felices, elevados, armoniosos, alegres, sutiles… En definitiva, ya nadie podría vencerlos.

Retornando


Sabíamos que una decisión de tal magnitud sería para siempre.
Aún así, nuestro coraje logró arrojarnos al espacio.

No estábamos solos. Seres de otros Mundos acompañaban nuestro vuelo. Sentíamos su preciosa presencia.

Millones de años de existencia se precipitaron ante nuestros ojos y pudimos percibir cómo se disolvían. Estábamos retornando, pero esta vez no dejábamos atrás al Planeta que tantas veces nos había recibido vida tras vida, sino que lo integrábamos en esta nueva realidad.
Sentíamos la conexión con cada Alma, porque absolutamente todas las Almas de todos los Seres posibles estaban en nosotros.

Jesús una Esperanza en VidaPor un instante recordamos, pero esta vez con sosiego, la difícil experiencia de estar enfrentados a dos caminos tan disímiles... Por aquél entonces considerábamos que optar por cualquier decisión sería altamente estresante pues implicaría resultados que definirían vidas completamente opuestas.
Aún no podíamos percibir que no se trataba de elegir uno de esos caminos, sino de desapegarnos de ellos, tal como un avión deja de carretear y asciende en su vuelo.
La dificultad no estaba dada por lograrlo, sino por enfocarnos en aquellas experiencias externas e internas que nos permitieran elevarnos.
Con el correr de los tiempos recordamos que nuestra Alma nunca se había detenido en los opuestos, sino que su existencia habitaba por encima de ellos. En esos instantes en que comprendimos esta verdad, se esfumaron los caminos de la dualidad que, en definitiva, nunca habían existido.








domingo

Espacio sin tiempo


Llegó el momento de reconectarnos con nuestros Ancestros, aquellos cuya sabiduría se enlazaba con la Tierra...

Ellos se reunían en torno al fuego, compartían los frutos que cosechaban, cantaban, danzaban. A menudo ni siquiera necesitaban hablar. Sonreían y era común verlos conectarse desde lo más profundo de su Ser.

Los días eran soleados, la Tierra era fértil, la Naturaleza era frondosa y tan abundante...

Un anciano o una anciana guiaban el encuentro y ayudaban a que cada miembro del clan pudiera hacer germinar la semilla que estaba guardada en su corazón. Todos sabían de dónde venían. Su procedencia cósmica los había reunido en ese espacio sin tiempo al que habían llegado para nutrirse mutuamente.

Cada uno tenía un rol bien asignado, elegido por propia voluntad o mostrado por la Madre Tierra.

De a poco nos fuimos alejando de ese espacio sin tiempo... decidimos experimentar afuera de él durante miles de años, en los cuales la densidad y la oscuridad hicieron que no pudiésemos recordar aquél paraíso sublime que nos nutría.

Un rayo de Luz está empezando a iluminarnos a todos...
Y comenzamos a sentir la necesidad de volver... La necesidad de retornar a ese espacio sin tiempo en el que, reunidos, podíamos nutrir las Almas.

Mensaje de los indios hopi – “amor incondicional” – El Portal de ...