viernes

Conectarse con el Alma

Joseph, mi abuelo materno al cual no llegué a conocer en esta vida, estaba nuevamente presente en mis percepciones.
En los últimos meses él aparecía en mis meditaciones para comunicarme mensajes o bien para pedir mi ayuda.

En un instante se me presentaron sus experiencias dolorosas vividas en la Primera Guerra Mundial.

- ¿Cómo has hecho para sobrevivir en la guerra? - le pregunté intrigada.

- Me conecté con mi interior, con mi alma. Cuando lo que acontece en el exterior es tan diferente a nuestra esencia, sólo podemos vivir si logramos estar en comunión con nuestro espíritu.

- Pero fueron 4 años - le dije- habrás sentido que eran interminables...

- Sólo cuando no estaba en conexión, sí, claro. Recuerda que cuando estás conectada a tu alma, el tiempo y el espacio no existen, por lo que pueden pasar siglos y no lo notas.

Me dejó pensando...

Luego agregó:
- ¿Me recuerdas?

Su pregunta me hizo revisar uno por uno a cuanto ser yo conocía en esta vida, con la ilusión de que alguno de ellos fuera él. Pero no... ¿Quizás estaba en mí su misma alma? Sentí la necesidad de que fuese así... pero la certeza absoluta de tal cuestión no me llegó... sin embargo su pregunta me hizo viajar en el tiempo...

EL ALQUIMISTA: Analisis, personajes, argumento, enseñanza, y másAmbos estábamos en Teherán. Por aquél entonces solíamos ir con frecuencia a ver a un señor, un verdadero Alquimista que estaba en un local donde trabajaba con mezclas químicas, y preparaba pociones para sanar el cuerpo y elevar el alma. No era muy conocido en el lugar, más bien acudían a él sólo quienes querían recordar de qué se trataba la verdadera Vida. El Alquimista explicaba una y otra vez con paciencia  y sabiduría, que cuando los seres humanos nos desconectamos de nuestra esencia, comienzan a aparecer ante nuestra percepción otras realidades que muestran un entramado muy complejo, difícil de desentrañar. Cuanto más nos aferramos a comprender o a juzgar lo exterior, peor se vuelve la cosa, porque empezamos a observar cómo se hilvanan cientos de experiencias que se acoplan a la primera, y multiplican una energía que al alejarse de la nuestra, terminan destruyéndola o al menos, invisibilizándola, al punto tal que perdemos totalmente la noción de nuestra misión en la Tierra.

En ese instante pude comprender cómo mi abuelo Joseph había podido sobrevivir a la guerra. Y no sólo eso: también sentí qué es lo que cada uno de nosotros debía hacer en forma inmediata para ¨volver¨ a vivir en la Nueva Tierra.

No hay comentarios:

Publicar un comentario